4.956 personas vieron mis publicaciones. Siete dejaron su correo.

Voy a la mitad de un experimento de 14 días publicando todos los días. Estos son los números reales, incluidos los tres errores que cometí leyéndolos.

Por Jorge Castro 4 min de lectura
4.956 personas vieron mis publicaciones. Siete dejaron su correo.

Hace una semana empecé un experimento de catorce días: publicar todos los días y medir si eso convierte a alguien que construye software en alguien que además sabe distribuirlo.

Voy a la mitad. Estos son los números, sin maquillar.

Los datos

Cinco publicaciones en siete días. Impresiones en LinkedIn y correos capturados el mismo día:

PublicaciónImpresionesCorreos ese día
11.4291
22.9041
33073
42100
51060

Total: 4.956 impresiones, 7 correos. Un 0,14%.

El fin de semana no publiqué nada y entraron dos correos más, uno de ellos un sábado a las once de la noche, que es una hora en la que yo no habría apostado ni un peso a que alguien estaba leyendo algo mío sobre agentes de código.

”Si nadie se suscribe es porque no llego a suficiente gente”

Esa era mi hipótesis, y era cómoda porque ponía el problema afuera.

La publicación número 2 llegó a 2.904 personas y trajo un correo. La número 3 llegó a 307 y trajo tres. Diez veces menos alcance, tres veces más conversión.

Llegar a más gente equivocada no es progreso, es ruido con mejor presentación.

”Si el primer día no despegó, no despegó”

El tercer día miré los números por la mañana y concluí que el canal se estaba cerrando, porque cada publicación alcanzaba la mitad que la anterior. Escribí esa conclusión, la di por buena y seguí mi día bastante convencido.

Esa misma tarde la publicación número 2 pasó de 437 a 1.686 impresiones, tres días después de haberse publicado. Hoy va en 2.904 y sigue subiendo.

Mi error fue comparar publicaciones de edades distintas como si fueran comparables: comparé una de tres días con una de cuatro horas y saqué una conclusión sobre el canal completo. Tres conclusiones, en realidad, y las tres eran falsas.

Ahora tengo una regla: una publicación solo se compara con otra a la misma edad, y esa edad son 72 horas. Antes de eso los números se anotan, no se interpretan.

Suena obvio escrito así. No lo fue a las siete de la mañana, con un dato nuevo en la pantalla y ganas de entender algo.

”Ya tengo el embudo medido”

Este es el que más me costó ver, y es el peor de los tres.

Calculé que perdía el 99% de la gente entre la publicación y mi blog, y encadené las etapas: impresiones, después visitas al blog, después correos. Con esa cadena el cuello de botella estaba clarísimo, y estaba en el primer salto.

El problema es que quien se suscribe nunca pasa por mi blog. El formulario vive en otro dominio. Yo había encadenado dos rutas separadas y les había puesto una flecha en medio.

El resultado de fondo no cambia, 4.956 impresiones para 7 correos sigue siendo malo. Lo que cambia es que ya no sé dónde se pierde la gente, que es exactamente el dato que creía tener.

Medir mal se parece muchísimo a medir. Esa es toda la trampa.

Lo que cambio para los próximos siete días

Una sola cosa a la vez, con la hipótesis escrita antes de publicar.

No voy a sumar canales, aunque la tentación era irme a otra red a buscar audiencia nueva: con 4.956 impresiones alcanzadas ese diagnóstico ya no se sostiene, el alcance no es el problema, y sumar canales habría multiplicado un embudo roto.

Voy a arreglar la medición antes de tomar cualquier decisión sobre el contenido, porque si el instrumento está torcido entonces cada ajuste que haga se evalúa contra un número que no significa lo que creo, y cambiar el contenido pasa a ser adivinar con más pasos y con más convicción.

Y voy a seguir publicando los catorce días aunque los números no acompañen. Terminar el experimento es el experimento.

Por qué publico esto

Podría esperar al día catorce y contar solo la parte que salga bien.

No me sirve. Llevo quince años construyendo cosas que funcionan y sin vender ninguna, y la razón nunca fue técnica: fue que nunca me obligué a mirar los números que decían que algo no estaba pasando. Publicarlos a mitad de camino, con tres errores míos incluidos, es la forma más barata que conozco de no volver a hacerlo.

Faltan siete días. Los números están arriba, y en una semana publico los que salgan, sean los que sean.

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